Economía para necios
José Luis Avendaño C.
En una elección, el estómago vota. Eso es lo que hicieron en Grecia, frente al programa deausteridad, impuesto por la troika (Banco Central, Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional). En México, estamos empecinados en seguir por la ruta neoliberal, no obstante su evidente fracaso a lo largo de más de 30 años, y que va su sexto sexenio, encaminándose a lo peor.  
La situación cobra tintes de tragedia, porque el modelo es impuesto desde afuera y donde, en consecuencia, los intereses de afuera dominan sobre los intereses sociales. Producto de lo anterior, es el abandono del campo, esto es, de la producción campesina, con el resultado de que importamos más de la mitad de nuestra comida, que con la devaluación del peso, nos sale más cara.
Tres notas de una misma edición del periódico (La Jornada, 22 de marzo de 2015), nos dan cuenta de la dimensión social de la crisis. En una misma página: “Si no fuera por el desayuno escolar muchos niños atenderían clases con el estómago vacío”, y “explotación, en las mismas condiciones que en el Porfiriato”. Es el complemento, como hace más de un siglo, del clima de represión selectiva, al acallar las voces críticas y contestatarias.
La tercera nota se refiere a que “los trabajadores utilizan el crédito de Fonacot  para comprar comida”. Lo anterior nos habla del deterioro de sus ingresos, es decir, de su precariedad, cuando el Fondo para el Consumo  de los Trabajadores, se utiliza, para adquirir productos básicos y no sólo secundarios (por ejemplo, electrodomésticos), con el fin de ampliar el mercado interno.
1. “No se puede encarar los embates externos a través de políticas monetarias y fiscalesrestrictivas, debido a que ello contrae la actividad económica, así como el empleo, el ingreso de empresas e individuos, lo que recrudece los problemas de insolvencia, restringe los créditos, como la inversión y el consumo, y configura un contexto de recesión económica”.
2. “El problema se agudiza por la pérdida de manejo soberano de la política económica, que le impide instrumentar políticas anti-cíclicas para dinamizar el mercado interno y retomar el crecimiento de sus economías. Es decir, no puede bajar las tasas de interés, ni incrementar el gasto público, ni tener políticas de empleo, ni incremento salarial, ni política industrial, ni política agrícola, para encaminarnos a un crecimiento más endógeno (hacia dentro, orientado a lasnecesidades sociales y no, como hoy, a las necesidades del capital transnacional), más equitativo y menos vulnerable al exterior. No se tienen perspectivas de crecimiento al seguir las mismas políticas económicas causantes del bajo crecimiento que viene arrastrando la economía desde 1982 a la fecha”.
3. “De seguir con las mismas políticas que han frenado la dinámica económica, aumentado el subempleo y la economía informal, la desigualdad del ingreso, y la vulnerabilidad de la economía respecto al comportamiento de las variables externas, no se tiene ninguna viabilidad de salir de tales problemas, sino que la economía seguirá profundizándose en el subdesarrollo, en la marginalidad creciente, en la mayor desigualdad y extranjerización”.
El anterior diagnóstico es de Arturo Huerta, de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM. Léase su nota: “Otra vez el nulo crecimiento” (Revista Revueltas, de Marzo de 2015).
Aunque el Banco de México admite que la economía mexicana se ha comportado de una manera “un tanto débil”, lo achaca, como siempre, más a factores externos que a internos, es decir, excluye de su análisis el manejo neoliberal de la política económica y, a pesar del desastre que ha tenido desde diciembre de 1982, se empecina en asegurar que “vamos por el rumbo correcto”. De seguir en la necedad, no saldremos del hoyanco.
                                                                                                        


En Corto. José Luis Avendaño

¿Dónde quedó la estabilidad?
José Luis Avendaño C.

Cuando hacía cuentas alegres por la aprobación, vía fast track o expedita de su catálogo de reformas estructurales, en el último trimestre –que comenzó el 26 de septiembre con la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero—,a la administración federal se le cayó el teatrito. Había y hay cuentas pendientes no sólo de los dos sexenios panistas, sino, en realidad, de las últimas seis administraciones, que, al menos en últimas tres, se han comportado como gerencias del capital neoliberal.

Los suculentos negocios que se han venido cocinando en México desde diciembre de 1982, aunque se hicieron sobre el magma de la corrupción dominante, no tuvieron en cuenta el despertar (a puro chingadazo) de una parte importante de la sociedad civil (del pueblo, pues), no encabezada por el proletariado, que sigue sin cabeza, según el menospreciado e incómodo José Revueltas, sino por un heterogéneo estudiantado que, sin embargo, tiene un mismo destino desolador: la precarización del trabajo.

“Ser joven y no ser revolucionario, es casi una contradicción biológica”, dijo el doctor Salvador Allende frente a estudiantes de la Universidad de Guadalajara. En realidad, no se trata de un asunto de edad, sino de actitud frente a la vida, frente a la realidad.

Chile fue, a partir del 11 de septiembre de 1973, el laboratorio, pero México, desde diciembre de 1982, fue el niño aplicado, con su estrellita sobre la frente. Nos referimos al modelo económico neoliberal que se impuso, cual recetario, en la gran mayoría de las economías de mercado. En Chile, recuérdese, entró a sangre y fuego, a través de las enseñanzas de Milton Friedman y sus Chicago boys, de la Universidad de Chicago.
En México, la doctrina neoliberal la adoptó y adaptó la joven tecnocracia priista, con Carlos Salinas, secretario de Programación y Presupuesto, como el operador. Pero, más que presidentes, los inquilinos de Los Pinos –Miguel de la Madrid, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña— se han comportado como gerentes de una franquicia transnacional, en lo que han convertido al país. Poco importa que entre los cinco, hubiese tres priistas y dos panistas, pues es un modelo transexenal, que sirve tanto para un barrido y un regado.

El resultado aquí, al nivel estrictamente económico, es de alta concentración y elevada exclusión social. Es lo que la politóloga Denisse Dresser ha definido como capitalismo de cuates. El crecimiento promedio, en estos 32 años, es de 2.1 por ciento, el mismo que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en una última revisión (a principios de diciembre) vislumbra para este caótico 2014, con su estela de pobreza, y que afecta especialmente a los jóvenes, que ven cancelado el futuro.

En medio de todo, se encuentra la crisis de inseguridad y violencia, que el PRI restaurado quiso, luego del desastre del anterior sexenio, alejar de los reflectores y esconderlo debajo del tapete. Sin embargo, allí sigue. Se creyó que volviendo a pintar la casa de tricolor se terminaba con el problema. Pactos vienen y acuerdos van, y definitivamente la situación no mejora, al contrario, empeora.

Por lo que hace a la economía, ésta no despega, a no ser que para unos cuantos; una economía desde y al exterior, es decir, con políticas dictadas por organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), y que se articula al capital transnacional de manera subordinada. Somos, con todas las características, una economía de enclave, neocolonial, sin soberanía.
Lo malo (o peor) es que de lo que presumía la administración –el edificio de la estabilidad macroeconómica— se halla en colapso: al menos dos de sus variables, se hallan en picada: el tipo de cambio, que se haya por encima de los 15 pesos por dólar, y el precio de la mezcla de petróleo de exportación, por debajo de los 50 dólares el barril, que descompone el panorama color de rosa, de telenovela, de la economía.

Las once reformas estructurales aprobadas en el actual sexenio, no vienen más que a reforzar la situación de dependencia y subdesarrollo, y al no vislumbrarse, en medio de la crisis, el replanteamiento del modelo neoliberal, las cosas se perfilan igual o peor para el año próximo.

De cualquier manera: Feliz 2015, con paz… con justicia y dignidad.
 
(En recuerdo a Alaide Foppa, del que festejamos su centenario, el 3 de diciembre de 1914, guatemalteca refugiada en México, y que fue desaparecida en Guatemala hace ya 34 años, el 19 de diciembre de 1980)
 
Hoy, hace cien años…
… nació José Revueltas. Era el cuarto del inicio oficial de la Revolución Mexicana, convocada para ese día, “a las seis de la tarde”, por Francisco I. Madero. Escritor y filósofo marxista, el revoltoso de Revueltas, a los 16 años, estuvo en las Islas Marías. En 1943, publicó El luto humano, donde indagó sobre la identidad del mexicano, con lo que adelantó 10 años a lo que Octavio Paz desarrollaría en El Laberinto de la Soledad.          
Es un personaje incómodo, tanto para la derecha como para la izquierda. En 1968 acompañó a cientos de estudiantes en la cárcel de Lecumberri. Ahora con la crisis encima, que refleja la descomposición del sistema, vale volver a sus textos y, sobre todo, su ejemplo y congruencia.
Hoy, con el desfile del 20 de Noviembre suspendido, habrá, sin embargo, tres marchas en apoyo a los 43 desaparecidos (desde el 26 de septiembre) de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero.  Algunos grupos de la sociedad civil –del pueblo— se organizan desde abajo para intepelar a los de arriba (el 1% de la población).
En alguna escuela primaria, quedan profesores y maestros conscientes, que, como cuenta Luis Hernández Navarro, enseñan a sus alumnos a soñar y plasmarlos en letras. Hoy, se repartió en esa escuela un volante con las fotos de los 43 y un cuadro en blanco: “¡ si no hacemos algo, en este lugar podría estar uno de nuestros hijos!”
“El personal que labora en la Escuela Primaria ___________, muestra su más absoluto rechazo por la desaparición de los compañeros normalistas de Ayotzinapa”.
                                                                                                                                                                                                                                                                                            (JLAC)


Migrantes: sueños y miradas

José Luis Avendaño C.

1

El planeta todo es tierra de migrantes. La mayoría somos, de alguna manera u otra, como dijo el maestro Sánchez Vázquez, transterrados; nos aferramos a nuestras raíces, pues el futuro es, por lo demás, incierto. Si no, que le pregunten a los miles de centroamericanos que cruzan México, de tránsito a Estados Unidos, o de jóvenes, que son el sector más afectado por la crisis.

Las causas de la migración son diversas: desde políticas hasta económicas, todas con la esperanza de una vida mejor. Los hay que son desplazados, y aquellos que viven la ocupación de sus propias tierras, como es el caso de los saharauis, a manos de Marruecos, cuyo testimonio recoge el documental Gurba, del español Miguel Ángel Tobías.

No obstante las duras condiciones del desplazamiento a un campo de refugiados en Argelia, que dura ya 40 años, que incluye estar rodeado deun campo minado que ha dejado a ciento de muertos y mutilados, y a pesar del reconocimiento que tiene la República Democrática Saharaui, de más de 80 naciones, y de la condena de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Marruecos sigue actuando con impunidad (como Israel respecto a Palestina), gracias al veto y complicidad de Francia. 
 
2

“Todos ellos tienen en común el sufrimiento y la pobreza. Todos ellos hallaron puertas cerradas en sus países; o por lo menos no tuvieron las oportunidades necesarias. Allá en sus terruños se conformaban con sobrevivir de cultivos tradicionales o de oficios menores, pero un buen día se enteraron por los medios de comunicación, y por los que han ido y venido del Norte, que existía algo mejor que lo que tenían. Ni modo, no se puede tapar el Sol con un dedo: la acumulación de bienes de unos cuantos se ha vuelto escandalosa, mientras el empobrecimiento, imparable en las mayorías. Cuando los humanos inventan los sistemas económicos, piensan en sus intereses, más no en el bien de todos; luego los sacralizan y los defienden ‘legalmente’ como si fuera la verdad revelada por Dios”.

Quién así reflexiona es Alejandro Solalinde, sacerdote encargado del albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, por donde transitaLa Bestia, el ferrocarril que, no siendo de pasajeros, lleva su cargamento humano  de migrantes provenientes de Centroamérica (hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, principalmente), en pos de alcanzar el sueño americano, como si fuera la tierra prometida. Pero, antes, debe atravesar México, que se convierte para ellos en el infierno, al ser víctimas de vejaciones de todo tipo, en que maleantes y autoridades actúan en complicidad o se confunden –no se sabe quién es quién—, que va de la extorsión al asesinato, en una clara violación a sus derechos humanos, aún de muchos sacerdotes que mantienen las puertas cerradas de sus templos para esos a los que llaman hijos de Dios en sus homilías.

“El hambre merma sus fuerzas, pero no mata el derecho a soñar. Sueño y esperanza se confunden, y alimentan la lucha por una vida digna. Los migrantes son luchadores valientes que incomodan a los que llevan una vida segura. Sobrevivir al paso del México ‘católico’ y ‘guadalupano’ es su prueba más dura. Sí, si sobreviven a México, ya pueden soportar las peores condiciones de vida en Estados Unidos o en cualquier parte del planeta” (Todos somos migrantes. Para Leer en Libertad. México. 2014).  

De la misma manera en que hay desaparecidos forzosos, existen tambiénmigrantes forzosos, que dejan atrás su terruño y su familia, en pos de un sueño… de que otro mundo es posible.

Allí queda la expresión optimista de Siya, niña saharaui de ocho años, que simplemente sueña con mirar el mar; ella que tiene el mar en la mirada.
 


Entre fosas y trincheras
 
José Luis Avendaño C.
 Foto tomada de El Universal
 
“Lo que sigue es que le den a uno pa’bajo, que lo maten porque uno andapegando de gritos”.
 
Quien habla es Nepomuceno cobo Núñez, sonorense de 56 años, al que le mataron a su hijo, Jorge Mario, en mayo de 2011, y quien fue a su vez asesinado, en noviembre de ese año (véase, de Luis Hernández Navarro:Hermanos en armas. Policías comunitarias y autodefensas. Para Leer en Libertad. México. 2014).   
 
 La actual administración le quitó reflectores al tema de la inseguridad, y poner énfasis en la firma del Pacto por México, con fin de negociar las reformas estructurales pendientes. Al mismo tiempo, publicitó que los índices de violencia se habían reducido. Sin embargo, la percepción de la gente y, sobretodo, la realidad, se empeñan en desmentir el discurso oficial. Allí están los casos de Tlatlaya, Estado de México, y de Iguala, Guerrero, que no son meras excepciones.
 
En un estudio sobre calidad de vida entre los 34 países que son parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el último lugar en seguridad, salud, ingreso disponible y acceso a Internet (La Jornada, 7-10-2014). Caldo de cultivo de la violencia comorespuesta, desde abajo, a la inseguridad y violencia que generan el modelo neoliberal excluyente.
 
México ocupa el último lugar en acceso a la educación. Algo crucial dentro de la etapa de la economía del conocimiento, y que nos tiene, como en todos los indicadores de desarrollo humano, al final de la tabla, y en los que somos cola de león o, mejor dicho, cabeza de ratón.
 
Sólo para que se vea el grado de atraso de nuestra planta productiva, que presume de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte, desde 1994: 1) tan sólo 40 por ciento de nuestra fuerza laboral posee un título de educación secundaria (un máximo de nueve años de estudios);  2) de la totalidad de las micro, pequeñas y medianas empresas, que ocupan a la mayor cantidad de gente, pero que generan una parte minúscula del Producto Interno Bruto, más de la mitad (58.6 por ciento) no posee cuenta bancaria, y 3) mientras importamos alimentos básicos, exportamos la fuerza de trabajo que podría, aquí, producirlos.
 
Tenemos, así, una globalización desinflada, en vez de una verdadera  política industrial que mire hacia fuera desde dentro. Por eso, las ventajas en competitividad (salarios equivalentes a seis centavos de dólar la hora), han sido para unos cuantosIntereses de clase que se hacen pasar por intereses de la Nación, de todos. Ese concepto engañoso de interés nacional no puede ocultar su composición clasista excluyente. De ahí la vigencia, no soterrada, de la lucha de clases.
 
Una encuesta del Banco de México, entre miembros del sector privado, mira la inseguridad como el principal obstáculo para el crecimiento, seguida de la política fiscal, aun cuando México posee la menor tasa de recaudación respecto a su Producto Interno Bruto, entre los países de la OCDE. La inseguridad tiene que ver con los niveles de extorsión y secuestro, es decir, con el ancestral clima de chantaje y corrupción dominante.
 
 ¿La desaparición de 43 normalistas rurales de Ayotzinapa forma parte, comoterrorismo de Estado, de la reforma educativa? Si es así, entonces todos los que, de alguna manera u otra, nos oponemos no sólo a las contrarreformas, sino al modelo económico, nos encontramos en zona de riesgo.
 
Si, como dice Alejandro Solalinde, el país se ha convertido en una gran fosa clandestina, al mismo tiempo, por doquier, se abren, desde abajo, más trincheras de resistencia y lucha.
 


Un mundo libre, sí, pero justo también
 
José Luis Avendaño C.
 
Mientras Enrique Peña Nieto habla, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre los pueblos indígenas y el cambio climático, aquí, en su país, se lleva a cabo una ofensiva contra los derechos de los pueblos originarios, al tiempo se depredan tierras, ríos y aire por parte del gran capital, por el que la Madre Tierra es sacrificada en aras de la ganancia.
 
Al hablar, el 22 de septiembre en Nueva York, en la primera Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas, reconoció que 15 millones de mexicanos todavía, desigual, injusticia y discriminación. Pueblos que, después de más de 500 años de conquista y colonización, se niegan a desaparecer, y sobreviven, a pesar de ellos mismos, y resisten y luchan contra el neocolonianismo que se oculta bajo el disfraz de la globalización.
 
Pueblos originarios que no se oponen a la modernización porque sí, sino porque ésta va acompañada de la depredación de la Madre Tierra como tal, es decir, de la degradación de la calidad de vida de los pueblos enteros. No únicamente de parte las mineras transnacionales, que saquean recursos del suelo y subsuelo (en los últimos diez años, han salido más oro y plata que en 300 años de la Colonia), sino de compañías que, como el Grupo México, que envenenan tierras y ríos de Sonora.
  
Al día siguiente, el mandatario mexicano habló en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima, sobre el cuidado y protección de nuestra casa común, que es la Tierra. Entre tanto, nuestro territorio es víctima de sequías e inundaciones alternadas, producto del proceso de modernización de los últimos 300 años, que se traduce en explotación y desperdicio de recursos, que significa el tránsito de la Era del Carbón a la Era del Petróleo y la liberación de gases contaminantes, en perjuicio de la salud de plantas y animales, incluidos nosotros.
 
En fin, un proceso de industrialización salvaje que obliga a una competencia irracional por el control de las fuentes de energía, incluida el agua; causa tanto de las grandes guerras como de los conflictos regionales. Esto obliga a la mediación e intervención de la Organización de las Naciones Unidas, preocupada por la seguridad global que por la seguridad efectiva de los pueblos. Allí está ejemplo del pueblo palestino, originario de esas tierras, arrebatadas por Israel.
 
Todavía, hace algunos años, las tareas públicas del Ejército mexicano se reducían a las campañas de reforestación y la asistencia en casos de desastres naturales. Eso cambió, drásticamente, cuando se decidió lanzarlo a recuperar territorios en poder del crimen organizado. El costo ha sido, en todos los sentidos, alto, incluido el expediente de violación a los derechos humanos.
 
Hoy, con dicha experiencia a cuestas, las fuerzas armadas de México se ofrecen como parte de los cascos azules de la ONU, siempre y cuando sea, se precisa, en tareas humanitarias y de mantenimiento de la paz. Todo, en nombre y bajo la lógica de la Libertad (con mayúscula), comenzando por la libertad de mercado. ¿Incluye la noción de un mundo justo? Que de esto se trata.


Batallas por el agua y por la vida
José Luis Avendaño C.
Se dice que las guerras del siglo XXI serán, ya no tanto, por el petróleo, sino por el agua, el vital líquido, convertido en recurso estratégico. De ahí que las primeras culturas se hayan asentado a las orillas de ríos, lagos y mares. Lo mismo China, Egipto y Mesopotamia (literalmente, “Entre dos ríos”). Si no, que le pregunten a los mexicas, que, luego de un largo peregrinaje, llegaron al territorio que nombraron Tenochtitlán.
En estos días, otro de los pueblos originarios del territorio llamado México –hoy expoliado y depredado—, los yaqui, se hallan en pie de lucha, en resistencia y por la defensa de sus tierras y agua, en Sonora. A la contaminación de sus ríos por el Grupo México, se aúna su uso particular, mediante la construcción de una presa por parte del gobernador, Guillermo Padrés, al desviar el cauce de las aguas de la comunidad. Un clásico ejemplo de apropiación privada con un elevado costo social, donde las autoridades federales se muestran negligentes, por no decir complacientes. Se les aplica, como dice Adolfo Gilly, el método Atenco.
México se encuentra, como hace más de cien años, en su tenaz lucha por su suelo y subsuelo. Lo que es reconocido ya como un derecho humano (económico y social), se le escamotea a la sociedad, en la persona de los yaquis, que tienen una larga tradición de resistencia y lucha, enfrentados, hoy, al gran capital, que se brinca y burla de las leyes ambientales y, con ello, de la Constitución, con la vista gorda de las autoridades.
No es una mera cuestión de nacionalismo trasnochado y obsoleto en plena globalización. Es un asunto de soberanía alimentaria, es decir, nacional. Recursos que son objeto de especulación –nombre del juego en este capitalismo de casino y rapiña, que es el neoliberalismo— en contra de los pueblos.
¿Es lo que nos espera –ya lo estamos viendo— con las contrarreformas? El voto, como valor de la democracia formal, tiene que ir acompañado, nos recuerda el autor de La revolución interrumpida, de una gran movilización social, en defensa de nuestros recursos, que es decir, de nuestra vida.

En corto

Tortura y silencio
 
José Luis Avendaño C.
 
"El alarmante aumento del uso de la tortura significa que existe una amenaza real de malos tratos para cualquier persona en México. En una encuesta encargada por Amnistía Internacional (AI), el 64 por ciento de las mexicanas y los mexicanos encuestados, declararon tener miedo de sufrir tortura en caso de ser puestos bajo custodia". Entre los maltratos, antes de ser desaparecidos o asesinados,  se cuentan amenazas, golpes, descargas eléctricas, violencia sexual y semiasfixia.
 
Así lo dice el informe Fuera de control: Tortura y otros malos tratos en México, que hizo y presentó AI, en el marco de una campaña mundial Stop Tortura, que analiza a situación de cinco países, sobre esta situación que es violatoria de los derechos humanos, a manera de contrapunto o contrainforme en la materia. Porque, según las cifras oficiales, han disminuido los índices de violencia, generados por la delincuencia organizada. La percepción de la gente es otra, pues, aunque se presenta un nuevo rostro de país, con el fin de atraer y recibir inversiones, sólo se le esconde debajo del tapete.
 
Tres ideas fundamentales recorren el informe de AI: 1) el aumento de las denuncias sobre tortura, como un acto violatorio a los derechos humanos, que coincide con la mayor presencia y acción de las fuerzas armadas en las calles en su guerra contra el narcotráfico; 2) las irregularidades en las detenciones y procesos, de parte de la policía, Procuraduría y las autoridades de Justicia, y aun de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y 3) la criminalización de los detenidos, todavía no sentenciados, que presentados en los noticiarios, son víctimas de juicios mediáticos.
 
Respecto a 2003, en 2013 aumentaron en 600 por ciento (siete veces) las denuncias de tortura y maltratos; quienes torturan, gozan de una casi total impunidad, pues de menos de un por ciento de los casos han terminado con una recomendación pública de parte de la CNDH.
Apenas en mayo –hace cinco meses— el relator especial de la ONU sobre la materia visitó el país, y observó: “Aún persiste una situación generalizada del uso de la tortura y maltratos en México”. Frente a ello, las autoridades guardan silencio.
Lo anterior, sin contar la otra tortura que proviene del modelo neoliberal, vigente en México desde diciembre de 1982, con su cauda de crisis, desempleo y precariedad laboral. Sólo en la actual administración, el poder adquisitivo del salario ha caído 7.24 por ciento (desde 1987, el deterioro es de 78.66 por ciento), según Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM.
Mientras el salario mínimo sólo aumentó 2.53 pesos, el costo de la Canasta Básica Indispensable (CBR), deja fuera salud, educación, vivienda y esparcimiento), se incrementó 20.66 pesos. Además, con el actual minisalario, el trabajador de laborar 22 horas 53 minutos sólo para adquirir la CBR. Así que, con todo y reformas, en particular la educativa, laboral y energética, con la misma política económica, traerá igual resultado.
Desde aquí, un recuerdo a los miles de torturados, desaparecidos y asesinados por la dictadura de Augusto Pinochet, que instaló,  aquel 11 de septiembre de 1973, a sangre y fuego en Chile –cual laboratorio—  lo que sería el modelo neoliberal: esta otra dictadura del capitalismo salvaje, todavía que domina las políticas económicas en muchos países.
Juego de percepciones
José Luis Avendaño C.

Después de la fallida docena panista, que pasó de la comedia al dramadel chascarrillo a la abierta violencia, se pensó que con la vuelta del PRI, mejorarían las cosas. Cosas de percepción, luego de que la guerra contra el crimen organizado, dejó de estar en el primer lugar de la agenda política, al quedar desplazado por la necesidad de concretar las reformas estructurales.

El PRI no sólo limpió la casa, sino que le quiso dar un nuevo rostro al país. O, como dice la propaganda, “moverlo”. El cambio sólo es en apariencia. Porque México es el país con mayor cantidad de plagios secuestros. Además, el número de personas no localizadas suman más de 22 mil. “Situación crítica”, considera las Naciones Unidas.

Sobre todo, porque, desde diciembre de 1982, campea en el país, mismo modelo económico neoliberal, excluyente por naturaleza, como se refleja en cifras francamente decepcionantes: en el primer año del actual sexenio, el crecimiento del Producto Interno Bruto fue la tercera parte del crecimiento del sexenio pasado. Se dice que el crecimiento está amarrado a las cacareadas reformas. Sin contar las cuentas en empleo formal, que están para llorar.

Un único dato: en los últimos 15 años, se han creado 5.9 millones de empleos (menos de 400 mil al año), de acuerdo con el Consejo Coordinador Empresarial. Insuficiente para satisfacer la demanda, que cada año asciende a un millón 200 mil puestos de trabajo. ¿A dónde se van o se ocupan estos millones de jóvenes sin oportunidades de una vida digna, por no decir un salario digno?

En estos 21 meses de la nueva administración “para mover a México”, se aprobaron 11 reformas de gran calado, con el que, virtualmente, se ha cambiado el rostro del país, con un nacionalismo revolucionario, como ideología y política, desdibujado y deshilachado. Pero, aún sin un cambio en la vida de la gente de a pie.
De la reforma laboral a la energética, todas se encaminan a la desnacionalización y pérdida de soberanía, convirtiéndonos más que en otro Puerto Rico, que tiene estatus de Estado Libre Asociado, en un Estado Subordinado Integrado, por la fuerza del comercio y las finanzas.

A pesar del PRI restaurado, el modelo económico neoliberal, de 32 años, continúa dominando el escenario nacional, hoy en su segundo aire,  que en la realidad son contrarreformas entreguistas, por no decir, antipopulares.

En una encuesta de percepción de la opinión pública mexicana, levantada por PEW Research, revela que apenas el 51 por ciento aprueba la gestión del actual gobierno, y no se diga respecto al comportamiento de la economía, cuya aprobación cayó, entre 2013 y 2014, de 46 a 37 por ciento.

Si la propaganda oficial asegura que, ahora sí, “”vamos en el camino correcto”, el paisanaje lo mira en picada. Juego de percepciones.
Mujeres periodistas, doblemente silenciadas
José Luis Avendaño C.
“La falta de una perspectiva de género en el proceso judicial y lanaturalización de la violencia contra las periodistas se refleja en el deficiente acceso a la justicia de este gremio, lo que genera condiciones de impunidad sistemática y la repetición de actos de violencia para inhibir o silenciar el ejercicio periodístico”.
Así lo consigna el informe: “Impunidad. Violencia contra Mujeres Periodistas. Análisis Legal”, que presentó Comunicación de Información de la Mujer AC (CIMAC). Y ese es, precisamente el problema agravado: a los distintos niveles violencia –de la censura, agresión, desaparición y asesinato— se agrega la impunidad
Está más que documentado que México es uno de los lugares más peligrosos para practicar el periodismo, es decir, la libertad de expresión y de opinión, la libertad de publicarlas, y que, por lo tanto, la sociedad tenga el derecho de escucharla y de informarse.
En una década, la violencia contra las mujeres periodistas se ha incrementado 300 por ciento, es decir, cuatro veces. Sólo en los dos últimos años (2012 y 2013) se presentaron 86 casos, de los cuales más de la mitad (56 por ciento) ocurrieron en 2013; además, con el 35 por ciento, el Distrito Federal se erigió como la entidad del país más peligrosa.
El informe se basa en cuatro casos: los agravios a la labor periodística y de defensoría de los Derechos Humanos de Lydia Cacho Ribeiro, los ataques contra Ana Lilia Pérez Mendoza y la muerte de Regina Martínez Pérez, así como los allanamientos y robos a CIMAC, organización civil periodística feminista.
Las múltiples fallas jurídicas que se observan en los procesos se dan a partir de un “tratamiento sexista”, por lo que exige incorporar la perspectiva de género. Además, informe “incluye también un análisis del tratamiento periodístico que los medios de comunicación dieron a los casos analizados, y afirma que los medios legitiman y sostienen un orden social excluyente al dar voz sólo al discurso del Estado e invisibilizar a las periodistas”.
Al respecto, en un foro sobre violencia y libertad de expresión, Sara Lovera aportó más datos que ponen la situación de los periodistas en contexto: desde el año 2000, 76 periodistas han sido asesinados y 16 desparecidos; cada seis minutos un periodista es agredido. No obstante que, según las autoridades federales, “el índice delictivo ha disminuido”, hubo 483 agresiones a periodistas entre enero y julio de este año, incluyendo cuatro asesinados. Sobresale que el Distrito Federal ocupa el segundo lugar, detrás de Veracruz.
Son los cuerpos, sobre todos las mujeres periodistas, campos de batalla y de conquista, de saqueo y explotación, donde, como primer acto, se da eldespojo de la propia voz y otras voces –mejor dicho, de los sin voz— que se buscan silenciar.
Dichas agresiones no son del crimen organizado, sino de las autoridades de diferente nivel, lo que nos habla de que el poder tiene la piel suave a la crítica. Por lo tanto, el ejercicio de la libertad de expresión y/o de prensa, que es consustancial a la democracia, tiene, todavía, sus asegunes en México. Y las recién aprobadas reformas a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, no auguran nada mejor, cuando se trata de otras voces y contenidos.
Todo lo anterior nos hace un gremio –una sociedad— violentado, lo que hace de nuestra democracia, muda.
 
 
Bullying económico
 
José Luis Avendaño C
 
 
 
Desde ya algún tiempo me he encargado, para Reporte México, de rastrear las noticias en torno a dos temas: la seguridad y el llamado bullying o acoso escolar.
 
 
 
En el primer caso, la seguridad se trata en tres dimensiones: la seguridad personal, que también tiene que ver con su patrimonio o bienes; la seguridad pública y la seguridad nacional. Como tales, deben estar garantizadas y protegidas por el Estado. Cuando eso no sucede o su acción es insuficiente e ineficiente, por ejemplo, por el desafío de un poder fáctico, como lo es el crimen organizado, se da un vacío de poder que debe ser llenado, por lo que se da una disputa, en cuanto al control de territorios, incluyendo aquí a las mentes y a los cuerpos.
 
 
 
Con ello, aparece un clima social de violencia, que rebasa la capacidad del Estado. La inseguridad se vuelve casi una situación normal, con lo predomina el miedo, que a su vez alimenta la confrontación y la necesidad demayor protección. De aquí al autoritarismo, sólo hay un paso.
 
 
 
En dicho clima social de violencia se hace más evidente un fenómeno que, aunque tiene su origen en el seno de la familia, se manifiesta con crudeza en la escuela: el acoso entre compañeros, que puede ser desde verbal (un apodo o sobrenombre) hasta maltrato físico, que llega a extremos de crueldad y muerte.
 
 
 
Por su naturaleza, tanto la seguridad como el bullying, se extienden a otros ámbitos de la esfera política, económica y social, y así podemos hablar deinseguridad, violencia o bullying económico, tal y como se observa en la aprobación de las distintas reformas estructurales aprobadas en los últimos meses: la educativa, la laboral, la de telecomunicaciones y ahora la de energía, que significan una virtual entrega de soberanía, convirtiendo a México en una neocolonia.
 
 
 
Es, precisamente, en el espacio de la economía donde se entrecruzan laseguridad, mejor dicho, su contrario, la inseguridad, y el bulliying, comoacoso a los más socialmente más vulnerables, no únicamente a través de la violencia física, sino de la violencia económica, generada desde los programas y las políticas neoliberales, que son a su vez excluyentes y depredadoras. Es el caso del proceso, que lleva 30 años de gestación, pero que es en el actual sexenio cuando se concretan, de aprobación legislativa, de las reformas estructurales, particularmente la educativa, laboral, en telecomunicaciones y en energía.
 
 
 
No sólo se trata del despojo de las tierras a los campesinos, sino de laexpoliación de los derechos laborales, es decir, de la destrucción de los contratos colectivos del trabajo, vía el despojo del contenido social de los artículos 27, 28 y 123 de la Constitución.
 
 
 
Por eso, retomo hay otro tipo de clasificaciones de la seguridad, a partir del tipo de protección que cubren. El sociólogo francés Robert Castel afirma que “históricamente han existido dos tipos de protecciones: las ‘civiles’, encaminadas a garantizar la seguridad de los bienes y de las personas en el marco de un Estado de derecho, y las ‘sociales’, que van contra los principales riesgos capaces de entrañar una degradación de la situación de los individuos, como son la falta de empleo digno, la enfermedad, el accidente y la vejez empobrecida. Hay una ‘seguridad civil’ y una ‘seguridad social’”.
 
 
 
Esta falta de empleo digno es la que alimenta la violencia e inseguridad que se observa tanto en la familia como en la sociedad. En El Manifiesto Comunista, de 1848, se dice: "Nos reprochan el querer abolir la explotación de los hijos por los padres. Confesamos este crimen”.
Bullying económico
 
José Luis Avendaño C
 
 
 
Desde ya algún tiempo me he encargado, para Reporte México, de rastrear las noticias en torno a dos temas: la seguridad y el llamado bullying o acoso escolar.
 
 
 
En el primer caso, la seguridad se trata en tres dimensiones: la seguridad personal, que también tiene que ver con su patrimonio o bienes; la seguridad pública y la seguridad nacional. Como tales, deben estar garantizadas y protegidas por el Estado. Cuando eso no sucede o su acción es insuficiente e ineficiente, por ejemplo, por el desafío de un poder fáctico, como lo es el crimen organizado, se da un vacío de poder que debe ser llenado, por lo que se da una disputa, en cuanto al control de territorios, incluyendo aquí a las mentes y a los cuerpos.
 
 
 
Con ello, aparece un clima social de violencia, que rebasa la capacidad del Estado. La inseguridad se vuelve casi una situación normal, con lo predomina el miedo, que a su vez alimenta la confrontación y la necesidad demayor protección. De aquí al autoritarismo, sólo hay un paso.
 
 
 
En dicho clima social de violencia se hace más evidente un fenómeno que, aunque tiene su origen en el seno de la familia, se manifiesta con crudeza en la escuela: el acoso entre compañeros, que puede ser desde verbal (un apodo o sobrenombre) hasta maltrato físico, que llega a extremos de crueldad y muerte.
 
 
 
Por su naturaleza, tanto la seguridad como el bullying, se extienden a otros ámbitos de la esfera política, económica y social, y así podemos hablar deinseguridad, violencia o bullying económico, tal y como se observa en la aprobación de las distintas reformas estructurales aprobadas en los últimos meses: la educativa, la laboral, la de telecomunicaciones y ahora la de energía, que significan una virtual entrega de soberanía, convirtiendo a México en una neocolonia.
 
 
 
Es, precisamente, en el espacio de la economía donde se entrecruzan laseguridad, mejor dicho, su contrario, la inseguridad, y el bulliying, comoacoso a los más socialmente más vulnerables, no únicamente a través de la violencia física, sino de la violencia económica, generada desde los programas y las políticas neoliberales, que son a su vez excluyentes y depredadoras. Es el caso del proceso, que lleva 30 años de gestación, pero que es en el actual sexenio cuando se concretan, de aprobación legislativa, de las reformas estructurales, particularmente la educativa, laboral, en telecomunicaciones y en energía.
 
 
 
No sólo se trata del despojo de las tierras a los campesinos, sino de laexpoliación de los derechos laborales, es decir, de la destrucción de los contratos colectivos del trabajo, vía el despojo del contenido social de los artículos 27, 28 y 123 de la Constitución.
 
 
 
Por eso, retomo hay otro tipo de clasificaciones de la seguridad, a partir del tipo de protección que cubren. El sociólogo francés Robert Castel afirma que “históricamente han existido dos tipos de protecciones: las ‘civiles’, encaminadas a garantizar la seguridad de los bienes y de las personas en el marco de un Estado de derecho, y las ‘sociales’, que van contra los principales riesgos capaces de entrañar una degradación de la situación de los individuos, como son la falta de empleo digno, la enfermedad, el accidente y la vejez empobrecida. Hay una ‘seguridad civil’ y una ‘seguridad social’”.
 
 
 
Esta falta de empleo digno es la que alimenta la violencia e inseguridad que se observa tanto en la familia como en la sociedad. En El Manifiesto Comunista, de 1848, se dice: "Nos reprochan el querer abolir la explotación de los hijos por los padres. Confesamos este crimen”.
-No encontré la del Bizco-
-No encontré la del Bizco-
De la selección a la depresión nacional (o de morir y vivir en la raya)
 
José Luis Avendaño C.
 
Casi ganábamos, pero… como dijo Fernando Marcos: “el último minuto también tiene 60 segundos”, y los holandeses nos sacaron el triunfo de la bolsa. En fin, que caímos, como siempre, de cara al sol.
 
Morir en la raya. Como la línea que separa el triunfo (casi) de la derrota. Como la línea de nuestra frontera norte, que separa el desarrollo del subdesarrollo, del que quieren escapar muchos. Una frontera que, por lageopolítica de seguridad nacional, Estados Unidos recorre del Río Grande (Bravo) al Río Suchiate.
 
Estuvimos a punto de llegar a ese anhelado quinto partido o a los cuartos de final, cuando del plato a la boca… dejando al espectador, dentro del estadio o frente a la pantalla televisiva, con la boca abierta y el grito ahogado.
 
Antes del Presidente, la otra hechura de la televisión –poder mediático, es decir, económico, político e ideológico—, es el futbol. Ella, como empresa del espectáculo y el entretenimiento, es la dueña del balón. Nada se mueve alrededor de él, sin su voluntad. Por ejemplo, los horarios de transmisión. Nunca se había observado tan nivel de mercantilización, no sólo entre los jugadores, sino del propio entrenador, el Piojo Herrera, para servir deanunciantes o, en el caso del mismo Miguel Herrera, de “patiño de un cómico de segunda.
 
Eran los tiempos en que el dominio del PRI era casi absoluto, y Emilio Azcárraga Milmo no tuvo empacho en afirmar que Televisa era un soldado(guardián) del Presidente (obviamente priista) en turno. Las relaciones entre el gobierno y la televisión son históricas; prácticamente nació al amparo del poder político. La primera transmisión en vivo de la televisión mexicana fue un Informe Presidencial de Miguel Alemán, cuyo hijo sería, por muchas décadas, ejecutivo de Telesistema Mexicano, antecedente de Televisa.
 
El duopolio televisivo se eleva como un poder fáctico que, como la Iglesia católica –la iglesia electrónica se le llamó en una pancarta, ya hace 40 años—y el crimen organizado. Su programación, en series, películas y hasta en caricaturas, tiene altas dosis de violencia o de entretenimiento.
 
Si la economía estuviera lista para despegar: si no lo ha hecho es, precisamente, por la ausencia de las reformas, que generen confianza para animar a la inversión que va en pos de la máxima ganancia, a costa delsaqueo de recursos y mayor explotación del trabajo. Veinte años después del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, nos dice José Ángel Gurría –el ángel de la dependencia, negociador del TLCAN—, secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que será hasta el 2050 cuando veamos el ingreso de iguale a la de las naciones más desarrolladas.
 
La televisión, dijo el mismo Azcárraga, no se hizo para educar (sus bloques de noticias desinforman y distraen); al contrario. Y esto, que ha sido una ley no escrita por años, hoy, con la Reforma a la Ley de Telecomunicaciones, cuyasleyes secundarias se aprueban al vapor en pleno Mundial de Futbol (otro negocio en la que se halla involucrada) se eleva a rango constitucional. En su aprobación, jugó un papel determinante la telebancada, personeros y voceros del duopolio televisivo incrustados como legisladores en ambas cámaras federales.
 
Después de cacarear, principalmente desde el 2000, que transitamos a la democracia, ésta se revela cucha, sin contenido popular, para no decir, en el lenguaje de hoy, ciudadano; como una simulación.
 
El peligro de la contrarreforma en materia de telecomunicaciones y radiodifusión es que se perpetúen el pensamiento único a través de una voz única excluyendo otras voces—, es decir, la voz del amo, como la figura del perrito de la RCA (Radio Corporation of America), que, por cierto, tuvo a su primer representante en México a Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien fundaría en 1930, la XEW Radio, La Voz de América Latina desde México. La democracia pasa por los medios, o no es democracia.
 
En términos psicológicos y económicos, nos domina de depresión. Es comomorir o (sobrevivir) vivir en la raya. Aquí rescato, cual mínimo homenaje, a Rogelio Naranjo, que en su libro Vivir en la raya (UNAM/Turner. México. 2013), y donde recoge parte de los más de dos mil 300 cartones y producción plástica –en custodia del Centro Cultural Universitario Tlaltelolco—, una caricatura, del 5 de julio de 2002, de actualidad, de un personaje de carácterporfiriano, de bigotes retorcidos y bombín (“Bisco”), donde, por ojos, tiene sendos circulitos: uno, con el logo de Televisa, y otro, con el del PRI. Así (nos) vemos.
 
 
 
 
Mínimo homenaje
El 18 de junio se cumple el primer centenario de Efraín Huerta, bautizado Efrén y autonombrado Gran Cocodrilo. Transcribo un poemínimo, estilo del cual fue autor:
Ama
A tu
Patria
Como
A ti
Mismo.
Con dedicatoria a los neoliberales itamitas –del ITAM y otras universidades privadas—,como los llama Alfredo Jalife, que en 30 años, con sus programas y políticas impuestos o importados de afuera, apenas han podido hacer crecer la economía en 2 % anual. No es que hayan sido malos estudiantes o que sean tontos e, incompetentes e ineficientes aunque en materia de crecimiento económico, en los últimos 31 años, sí); lo que pasa es que son entreguistas. JLAC
El bullying o “agarrar al toro por los cuernos
 
José Luis Avendaño C.
 
Dentro del clima de violencia que se vive en el país en las últimas dos décadas, se agrega, desde hace unos meses, el llamado bullying entre los estudiantes, que como se refiere a la figura del toro y su embestida, se traduce como acoso escolar.
Este acoso, que tiene varios niveles, desde poner un apodo hasta los diferentes grados de violencia física, hasta el asesinato, es tan antiguo, como la escuela misma. Aquí se expresa un cierto dominio y poder de uno o unos sobre otro grupo, como reflejo de la escala de valores que se aprende en la estructura familiar, y donde los medios (ahora potenciados por las nuevas tecnologías), moldean hábitos y comportamientos. Es la necesidad que se tiene de reconocerse parte de un grupo e identificarse como tal.
En las recientes semanas, se han conocido casos extremos de acoso, que han terminado en la muerte de alguno de los acosados, que se suma o, como afirmó el rector de la UNAM, es parte del clima de violencia que vive México desde hace tiempo. Así, el bullying es, ya, un problema de seguridad pública, como símbolo de la descomposición social que se vive a varios niveles, comenzando, precisamente, con la familia y la escuela.
Es un problema que, si bien nace en el seno de la familia –cuya estructura ya no es la tradicional: ambos padres e hijos—, se manifiesta y reproduce, con intensidad, en la escuela, incluido el nivel superior, de cara al ámbito profesional y de trabajo.
Pero, ¿qué pasa cuando las condiciones de vida y/o trabajo impiden una mejor integración familiar y, al contrario, se constituyen un factor de desintegración social? Los bajos salarios, que obligan a buscar otra chamba, y a otros miembros de la familia a ocuparse en lo que sea, contribuyen a este clima de inestabilidad e inseguridad. De aquí a la violencia –como víctima o victimario—, sólo hay un paso.
Es curioso que, a tres años de que se incorporó el tema de los derechos humanos en el artículo 3ro. Constitucional, vinculando educación y derechos humanos, a fin de que sean incorporados en las materias de educación cívica y de Ética, se haya agudizado el aspecto del acoso escolar. Comenzando por el hecho de que 2.3 millones de niños de entre cuatro y 14 años de edad no asisten a la escuela, que debiera ser un derecho. Un sistema o modelo escolar, en el que 20 de cada cien escuelas no cuenta con instalaciones sanitarias.
No por nada, Althusser puso al mismo nivel a la escuela y a la televisión (los medios, en general, potenciados por las nuevas tecnologías, como el internet), llamándoles aparatos ideológicos de Estado, que se encargan de transmitir e internalizar en el individuo la ideología de la clase dominante, haciéndola pasar por el interés general o nacional, con lo nos convertimos, inconscientemente, en seres desclasados. Lo estamos viendo, hoy, en Brasil, donde un balón que rueda desplaza a lo que ocurre en las calles, convertidas, éstas, en escenario de carnaval.
Por eso, nuestro o mi concepto de bullying, como el de (in)seguridad, es mucho más amplio, y comprende, prácticamente, todo tipo de violencia: desde la estrictamente personal o individual y familiar o de grupo, hasta la económica, generada por la aplicación de un modelo económico excluyente, a través de políticas y programas que inciden en el bienestar de la gente, o de la gran mayoría. El resultado es que tales políticas generan mayor exclusión y violencia.
Las autoridades han tomado nota de la gravedad del asunto y han decidido “agarrar el toro por los cuernos”, al empezar una campaña de sensibilización. Sin olvidar que la raíz del problema es cultural o, si se quiere, de cultura económica (hoy, en los 80 años de la editorial del mismo nombre, que dio a conocer, en español, a Marx, quien mucho tiene que decirnos acerca de la enajenación y la violencia económica). 
 
En estas andamos, ya se sabe que lo último o lo más difícil de cambiar son las costumbres, hacia un nuevo referente cultural, en que la solidaridad –como valorsustituya la competencia, como signo, ésta, de aniquilamiento social. Todavía estamos a tiempo
México fiestero y cuetero
 
José Luis Avendaño C.
 
Del 3 al 5 de junio, el Instituto Nacional de Estudios Históricos sobre las Revoluciones de México (INEHRM) realiza el Seminario Nacional: La legislación del II Imperio Mexicano, continuando las actividades a propósito del 150 aniversario de la llegada de Maximiliano y Carlota a México. Una oportunidad para corroborar, o no, la idea de que el de Habsburgo era más liberal que muchos que decían serlo.
 
Ambos personajes, Maximiliano y Carlota, han atrapado la imaginación de propios y extraños, al ser personajes de novela. Para no ir más lejos, allí está la obra de Fernando del Paso: Noches del imperio (1988):
 
“En cambio, sobre los cohetes o cuetes, los petardos, no hay duda alguna, y comenzaron a estallar desde la entrada de Max y Carla a la ciudad de México bajo las mismísimas patas de los caballos que tiraban de la carroza imperial. Un día el monarca español Fernando VII le preguntó a un visitante mexicano: “¿Qué piensa usted que están haciendo sus paisanos en estos momentos?” “Tronando cuetes, Su Majestad”. Algunas horas después, el monarca español repitió la pregunta y el mexicano dio la misma respuesta. Así varias veces. Y Carlota lo aprendió esa noche: para los mexicanos toda fiesta o conmemoración, cualquier pretexto era ocasión para hacer estallar cohetes y petardos ensordecedores por horas, días enteros, años sin acabar nunca”.
 
El anterior fragmento ilustra una de las fotografías de Adam Wiseman, que le  dan forma al volumen: La noche. Una cartografía de la Ciudad de México (Conaculta. México. 2013), una colección de textos de los siglos XIX, XX y XXI que acompañan las imágenes nocturnas de la ciudad capital.
 
El libro abre con una crónica del poeta Manuel Gutiérrez Nájera, de 1887: Los toros de la noche, que precisamente describe el ambiente de una corrida nocturna, en la que “había en las lumbreras multitud de señoras, pero todas se mesclaban y confundían como cuentas de rosario. Entre las capas densas de vestidos oscuros aparecían en las gradas algunos tocados de mujer; una rosa escarlata prendida entre rizos negros, o una camelia blanca sobre los cabellos de color castaño. Allí estaba la femelle del torero: la chula de Triana. No se veía más que al vecino, al contiguo. Junto a mí fumaba una mujer, de esas a quienes no se pregunta el nombre, sino el número”.
 
El mexicano: pueblo fiestero, pero más bien relajiento, que hasta de la muerte se ríe y burla, más allá de interpretaciones psicoanalíticas. En las semanas que vienen, habrá de seguir de fiesta, con el espectáculo de la Copa Mundial de Futbol en Brasil –que tiene, también, sus propios problemas—, en un momento clave de la historia: cuando los legisladores discutan y aprueben las leyes (no tan) secundarias en materia energética, con las que, formalmente, se hará la entrega del petróleo y, por tanto, de la soberanía nacional. Ojalá no transitemos a la depresión nacional.
 
Que siga la fiesta, y ¡salud! Con un mezcalito.
Ni una más
 
José Luis Avendaño C.
 
“En nuestro interior más profundo / llevamos la esperanza, / de lo contrario no hay esperanza.
 
“La esperanza es una cualidad del alma / y no de lo ocurre en el mundo.
 
“La esperanza no se puede pronosticar  ni prever. / Es un estado de ánimo, una inclinación del corazón, anclada más allá del horizonte”.
 
Así empieza el poema Camino de esperanza, de Vaclav Havel (1936-2011), poeta de la República Checa, que también fue presidente de su país. El poema enmarcó la presentación del libro Un grito de socorro desde Juárez. Crónica de un asesinato impune (Grijalbo, México. 2014), con el que Arsene Van Nietrop narra la historia de la muerte de su hija 
 
Hester, antropóloga holandesa de 28 años, asesinada en Ciudad Juárez, de paso a Estados Unidos, hace 15 años, en 1999, además de su enfrentamiento con la justicia (a la) mexicana.
Testigo y víctima de la ineptitud de las autoridades encargadas de impartir justicia en este país. En 2005, Arsene, en memoria de su hija, crea la Fundación Hester en 2005, y por su contacto con organizaciones de mujeres en México, decide apoyar a Casa Amiga.
 
En México se celebra, el 10 de mayo, el Día de las Madres, que se ha vuelto más comercial que nada. Muchas no celebrarán, pues han perdido a sus hijos, que han sido víctimas de la violenciaque asuela, desde hace años al país. No sólo por presencia y acción del narcotráfico, sino por laaplicación puntual de una política económica, neoliberal, que las excluye y sobreexplota. Otra historia.
 
Hester fue asesinada en un hotel de Ciudad Juárez en septiembre de 1998, a la que había llegado dos meses antes, en su camino a Estados Unidos para buscar un trabajo temporal; víctima delfeminicidio que azota a esa ciudad y a otras ciudades del país (allí está el caso de Mariana Buendía, asesinada en Chimalhuacán; Estado de México, otro caso de violencia e impunidad).
 
El feminicidio sigue sumando víctimas: desde 2008, suman más de mil 700 mujeres asesinadas, en un país donde el 98 por ciento de los delitos reportados quedan impunes. A partir de entonces, Hester tiene, junto con otras muchas, cada 2 de noviembre, su calaverita en el altar adornado con flores de cempasúchil.
 
Una más de las víctimas del crimen organizado, pero también, sobre todo, la violencia de Estado. Por comisión y omisión: al criminalizar la protesta social, pero igualmente por la aplicación puntual de una política económica excluyente, y que al nivel (re)productivo las hace desechables.
 
Dice el poema de Vaclav Havel:
 
“La esperanza, /  en su significado más profundo, / no es lo mismo que la alegría porque algo va bien, / ni la disposición de lucha para tener éxito.
 
“La esperanza es luchar por algo porque vale la pena, / no solamente porque puede ser exitoso.
 
“La esperanza no es lo mismo que el optimismo. / No es la convicción de que algo va a salir bien, sino la convicción de que algo tiene sentido, / más allá de cómo resulte”.
 
Y, como “la esperanza muere al último” (si no, que le pregunten a Pandora), las madres con hijosdesparecidos (secuestrados y/o asesinados, el 10 de mayo se efectúa una marcha de la Dignidad Nacional buscando Justicia, del Monumento a la Madre al Ángel de la Independencia.
 
“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” “¡Hijo, escucha: Tu madre está en la lucha!” “¡No sólo Nigeria sufre por sus niñas. México también!”, son algunas de las pancartas y consignas, en este día, no de celebración, sino de dignidad y lucha.
 
El centenario Octavio Paz, en El laberinto de la soledad, nos dice que los mexicanos somos hijos de La chingada, producto de una violación. La mujer, como botín de guerra y, por lo tanto,propiedad del hombre, en esta sociedad patriarcal y machista. Si existe un proceso deacumulación originaria (Marx dixit), por el que el capitalismo nace y se despliega por todo el mundo –hoy, en su fase neoliberal depredadora—, así existe un proceso de violación originaria(violencia, después de todo), en el que los cuerpos, en particular, el femenino, son mercancías(con su respectivo valor de uso y valor de cambio); ambos procesos que se expresan en lasobrexplotación que caracteriza al neoliberalismo. Sólo hay que observar la brecha entre salarios y ganancias.
 
En el lenguaje –con el que nombramos y el que nos expresamos— la madre ocupa un lugar notable: lo mismo sirve para encumbrarla que para denigrarla. Allí tenemos a la Tonatzin Guadalupe (“aparecida” ésta, donde se veneraba a aquélla). Y el grito de La llorona: “¡Ay, mis hijos!” El máximo insulto es hacia ella: lo mismo decimos que algo “está a toda madre”, que otra cosa “es una madre”.
 
 
Madres, con hij@s desaparecidos o asesinados que cargan consigo la esperanza. Porque “la esperanza es algo porque vale la pena”… 
Carta a Z
El 27 de abril en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, dentro de las actividades por el Día Internacional del Libro y la Rosa –el día 23, coinciden las muertes de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare—, destacó la que tuvo como objeto que cada quien respondiera a una carta, extraída de una urna, de algún personaje histórico o literario. A mí me tocó responder una carta de Emiliano Zapata. Esta es mi contestación:
 
Abril 27 de 2014-04
Mi General:
Contesto, de manera muy formal, a su misiva del día de hoy, en la que tiene a bien nombrarme jefe de la Revolución en el estado de Chihuahua, a fin de que active la lucha contra el mal gobierno ilegal de Victoriano Huerta, y para que unidos con las tropas del sur y el centro, ataquemos la capital del país; todo, en cumplimiento del Plan de Ayala.
Es un honor inmerecido, pero que acepto con gusto, con el fin de alcanzar los objetivos sociales de la Revolución, bajo el lema: Tierra y Libertad.
Ya conocemos cómo terminó la historia: llegó, junto con Pancho Villa, a la capital y al mero Palacio Nacional (diciembre de 1913), y se negó a sentarse en la silla presidencial porque, dijo, estaba “embrujada”.
En estos días me estuve acordando de usted, a propósito del 95 aniversario de su asesinato, a traición (10 de abril de 1919). Cien años después, los campesinos siguen igual de amolados: despojados y explotados, gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), de corte neoliberal, es decir, enajenante y excluyente. No fue casualidad, pero sí causalidad, que en México, con el TLCAN, que cumple 20 años, irrumpiera públicamente el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en el sur profundo (Chiapas), que reivindica su nombre y su lucha, convirtiéndola en una lucha global.
Entre tanto festejo, por el centenario de Octavio Paz (yo me quedo con el igualmente centenario Pepe Revueltas), su aniversario pasó casi de noche. Y es que es usted un personaje incómodo, para muchos, dentro y fuera del (mal) gobierno de hoy.
El asunto de la tierra, la cuestión agraria, es fundamental en México, dada la dependencia de la importación de alimentos básicos y la consecuente pérdida de soberanía alimentaria, y en América Latina. ¿Cómo no recordar a Mariátegui?
Ayer, un grupo de colombianos residentes en México se reunieron para constituir un frente por la paz, al margen de posiciones ideológicas y políticas, a fin de acompañar y participar en dicho proceso. La distribución de la tierra, la reforma agraria, el primer punto de los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Colombia, encabezado hoy por Juan Manuel Santos, quien busca la reelección, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en pláticas que se realizan en La Habana. Un país donde no se sabe a quién pertenece la mitad de la propiedad rural, luego de 50 años de enfrentamientos y con el agregado del narcotráfico y el paramilitarismo, a pesar del ya fracasado Plan Colombia, instrumentado por Estados Unidos, con la presencia de más de 30 bases militares.
Por todo lo anterior, acepto, Mi General, su encargo para unirme a su lucha, defensa de la tierra y de los campesinos o, como los llama Armando Bartra, los “campesindios”.
Atentamente.
Posdata. Casi un siglo después, hay mucha gente que grita en las calles y los campos: “¡Zapata vive…!
 
 
(Esta fue, más menos, mi carta a EZ)
Ni una más
 
José Luis Avendaño C.
 
“En nuestro interior más profundo / llevamos la esperanza, / de lo contrario no hay esperanza.
 
“La esperanza es una cualidad del alma / y no de lo ocurre en el mundo.
 
“La esperanza no se puede pronosticar  ni prever. / Es un estado de ánimo, una inclinación del corazón, anclada más allá del horizonte”.
 
Así empieza el poema Camino de esperanza, de Vaclav Havel (1936-2011), poeta de la República Checa, que también fue presidente de su país. El poema enmarcó la presentación del libro Un grito de socorro desde Juárez. Crónica de un asesinato impune (Grijalbo, México. 2014), con el que Arsene Van Nietrop narra la historia de la muerte de su hija 
 
Hester, antropóloga holandesa de 28 años, asesinada en Ciudad Juárez, de paso a Estados Unidos, hace 15 años, en 1999, además de su enfrentamiento con la justicia (a la) mexicana.
Testigo y víctima de la ineptitud de las autoridades encargadas de impartir justicia en este país. En 2005, Arsene, en memoria de su hija, crea la Fundación Hester en 2005, y por su contacto con organizaciones de mujeres en México, decide apoyar a Casa Amiga.
 
En México se celebra, el 10 de mayo, el Día de las Madres, que se ha vuelto más comercial que nada. Muchas no celebrarán, pues han perdido a sus hijos, que han sido víctimas de la violenciaque asuela, desde hace años al país. No sólo por presencia y acción del narcotráfico, sino por laaplicación puntual de una política económica, neoliberal, que las excluye y sobreexplota. Otra historia.
 
Hester fue asesinada en un hotel de Ciudad Juárez en septiembre de 1998, a la que había llegado dos meses antes, en su camino a Estados Unidos para buscar un trabajo temporal; víctima delfeminicidio que azota a esa ciudad y a otras ciudades del país (allí está el caso de Mariana Buendía, asesinada en Chimalhuacán; Estado de México, otro caso de violencia e impunidad).
 
El feminicidio sigue sumando víctimas: desde 2008, suman más de mil 700 mujeres asesinadas, en un país donde el 98 por ciento de los delitos reportados quedan impunes. A partir de entonces, Hester tiene, junto con otras muchas, cada 2 de noviembre, su calaverita en el altar adornado con flores de cempasúchil.
 
Una más de las víctimas del crimen organizado, pero también, sobre todo, la violencia de Estado. Por comisión y omisión: al criminalizar la protesta social, pero igualmente por la aplicación puntual de una política económica excluyente, y que al nivel (re)productivo las hace desechables.
 
Dice el poema de Vaclav Havel:
 
“La esperanza, /  en su significado más profundo, / no es lo mismo que la alegría porque algo va bien, / ni la disposición de lucha para tener éxito.
 
“La esperanza es luchar por algo porque vale la pena, / no solamente porque puede ser exitoso.
 
“La esperanza no es lo mismo que el optimismo. / No es la convicción de que algo va a salir bien, sino la convicción de que algo tiene sentido, / más allá de cómo resulte”.
 
Y, como “la esperanza muere al último” (si no, que le pregunten a Pandora), las madres con hijosdesparecidos (secuestrados y/o asesinados, el 10 de mayo se efectúa una marcha de la Dignidad Nacional buscando Justicia, del Monumento a la Madre al Ángel de la Independencia.
 
“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” “¡Hijo, escucha: Tu madre está en la lucha!” “¡No sólo Nigeria sufre por sus niñas. México también!”, son algunas de las pancartas y consignas, en este día, no de celebración, sino de dignidad y lucha.
 
El centenario Octavio Paz, en El laberinto de la soledad, nos dice que los mexicanos somos hijos de La chingada, producto de una violación. La mujer, como botín de guerra y, por lo tanto,propiedad del hombre, en esta sociedad patriarcal y machista. Si existe un proceso deacumulación originaria (Marx dixit), por el que el capitalismo nace y se despliega por todo el mundo –hoy, en su fase neoliberal depredadora—, así existe un proceso de violación originaria(violencia, después de todo), en el que los cuerpos, en particular, el femenino, son mercancías(con su respectivo valor de uso y valor de cambio); ambos procesos que se expresan en lasobrexplotación que caracteriza al neoliberalismo. Sólo hay que observar la brecha entre salarios y ganancias.
 
En el lenguaje –con el que nombramos y el que nos expresamos— la madre ocupa un lugar notable: lo mismo sirve para encumbrarla que para denigrarla. Allí tenemos a la Tonatzin Guadalupe (“aparecida” ésta, donde se veneraba a aquélla). Y el grito de La llorona: “¡Ay, mis hijos!” El máximo insulto es hacia ella: lo mismo decimos que algo “está a toda madre”, que otra cosa “es una madre”.
 
 
Madres, con hij@s desaparecidos o asesinados que cargan consigo la esperanza. Porque “la esperanza es algo porque vale la pena”… 
¿Tendrán 80 y 20% del mercado?
¿Tendrán 80 y 20% del mercado?
Comunicación secuestrada
 
José Luis Avendaño C.
 
Las democracias de Occidente siempre aluden a las libertades, como fundamento de su sistema político. Pero, a pesar de tanta libertad, ésta se ve acotada y restringida por y desde el poder. Y es que ella implica, como nos lo recuerda Octavio Paz, la crítica, algo que molesta, sobremanera, al poder, por muy democrático que sea.
En tiempos de globalización y de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (las TIC), encabezadas por el internet y las redes sociales, como instrumentos de liberación –al menos informativa, es decir, de otras voces—, desde el poder se busca, al menos, mantenerlas vigiladas y bajo control.
Mucho se habla de libertades y democracia, como objetos políticos, en que las sociedades despliegan todas sus virtudes y potencialidades. Pero, se olvida o se deja de lado la estructura económica que la sustenta y determina. La democracia es a la economía, lo que la competencia es a la economía; es decir, el ideal es la democracia en la economía.
México, que se precia de ser una sociedad de libre mercado, en que la premisa es la oportunidad y libertad para todos, la estructura productiva se halla altamente concentrada y, por ende, distorsionada. De más de un millón 200 mil empresas (entre grandes, medianas, pequeñas y micro empresas) que conforman la planta productiva, sólo unas cuantas controlan, en la mayoría de las ramas y los sectores, o al menos las más estratégicas, el mercado, a través de los mecanismos de la producción y la distribución (oferta), manipulando los precios.
Lo mismo sucede en materia de comunicación e información, convertida en mercancías y, por lo tanto, objeto de negocio, en el que dominan unos cuantos. Es el caso de la televisión, dominado por el llamado duopolio televisivo: Televisa y Televisión Azteca, en el que el agente preponderante, en el lenguaje de hoy, quien lleva la voz cantante, es el consorcio de Emilio Azcárraga.
Precisamente la democratización de los medios fue una de las consignas del movimiento # Yo Soy 132, que formaron estudiantes de la Universidad Iberoamericana, a raíz de la visita de Enrique Peña Nieto, candidato priista  a la presidencia, al que veían como una hechura mediática, producto de Televisa.   
El 12 de abril se constituyó el Frente Nacional de la Comunicación Democrática (FNCD), que busca terminar con la aguda concentración de los medios y de abrir el espectro radioeléctrico, donde operan las telecomunicaciones. El FNCD está conformado por políticos, académicos, integrantes de la sociedad civil y, en general, usuarios de los medios, que buscan ser canales de expresión e información: críticos, independientes y propositivos.
No únicamente la regresiva iniciativa Peña-Televisa posee un trasfondo de inconstitucionalidad, como lo observa el legislador panista Javier Corral, sino que es entreguista a los intereses del capital monopólico globalizador.
La ley reglamentaria, que por estos días se discute en el Congreso, contradice la reforma en la materia, que se aprobó el año pasado, comenzando por violentar los derechos humanos de los usuarios, que somos todos, atrapados en la guerra entre Carlos Slim, por un lado, y Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego, por el otro, no sólo de los más ricos de México (Slim es el segundo más rico del mundo), sino de los más influyentes, en la política y la economía, al tener el control mediático, que va más allá de lo ideológico, al modelar hábitos y costumbres, consumos y comportamientos.
Para que la comunicación deje de estar secuestrada por el duopolio, se requiere una acción concertada desde la sociedad, que presione a los legisladores, a fin de que la ley reglamentaria la favorezca, y se traduzca en nuevas voces e imágenes, de índole pública y social, ciudadana o, si se quiere, comunitaria. El Frente es un intento más, que ojalá fructifique.
Mejor que la Política: es ver a Niurka
Mejor que la Política: es ver a Niurka
Encuentros inesperados
José Luis Avendaño C.
I
“Ellos (los campesinos) usaban las mismas palabras que yo –revolución, Zapata, gobierno—, pero me parecía que significaban otras cosas para ellos. Recuerdo la cara arrugada del viejo Pepe, con su risa silenciosa, hablar de las trampas puestas por nuestro general para atrapar alastuto zorro Zapata, ‘como si el jefe pudiera ser atrapado por ellos como un hombre común, o muerto por una bala como cualquier otro’”.
Es el testimonio de Rosa E. King, en Tempestad sobre México, editado por la Secretaría de Cultura del Estado de Morelos (México, 2013), en traducción y notas de Adriana Estrada Cajigal Barrera, publicada por primera vez en inglés en 1944.
De Porfirio Díaz a Plutarco Elías Calles, pasando por Victoriano Huerta y Emiliano Zapata. Estas son las memorias de una viajera y turista de origen inglés, asentada en Cuernavaca, en los años convulsos, que marcan la caída de la dictadura, la Revolución, Madero y Carranza, y la consolidación de la Revolución plasmada en instituciones.
Recuerda, por ejemplo, las fiestas del Centenario: “un espectáculo así no se veía desde el tiempo del emperador Maximiliano”. O una pincelada de los zapatistas, que recuerda lo que se dijera de los vietnamitas,  40 años después: “No eran un ejército, ¡eran un pueblo en armas!” Finalmente, “ya no me sentía sola,, apartada; distinciones de nacionalidad, raza o clase, no significaban nada ahora. Estaba con este pueblo. Era yo una de ellos”.
Una visión, la de los viajeros, con una mirada más aguda que la del simple turista. ¿Quién no recuerda la visión que nos pinta Madame Calderón de las Barca, esposa del primer embajador de España en México, o los apuntes de hace Alejandro de Humboldt, que alimentarían –¡aún más!— el apetito voraz de Estados Unidos . Pero, a la vez, una mirada comprometida, a medida que se ve involucrada en los sucesos de la Revolución, donde pasa de turista y dueña del hotel más importante de Cuernavaca, a comprender el por qué de la lucha zapatista.
Después de atestiguar la lucha de facciones, en la que cada una se reivindica comorevolucionaria, concluye: “Pensé que los hombres en busca de la libertad son como los hombres en busca de Dios: están todos completamente seguros de que el camino de los demás está equivocado”. Principalmente, para los zapatistas, “la revolución era infinitamente más que la Revolución de 1910. Era el largo y continuo movimiento de resistencia”, que se había levantado desde la llegada de los españoles, en 1519.
Por eso, dicen los neozapatistas, que tuvieron en Luis Villoro a un compañero de viaje: “Zapata vive, la lucha sigue”.
IICircula ya De largo aliento, periódico cultural que dirige Víctor Roura, que en su número uno, del mes de marzo, contiene notas, principalmente de los poetas José Emilio Pacheco (JEP) y Juan Gelman, recientemente fallecidos, además de Octavio Paz, a propósito del centenario de su nacimiento, multifestejado Premio Nobel de Literatura.
La revista se acompaña de una litografía de Los Beatles, de Manjarrez. Lo acompañan en esta aventura editorial muchos de los reporteros y colaboradores, de cuando fue editor de las páginas de cultura de El Financiero.
El texto sobre JEP, de Jorge Pech Casanova, cuenta una anécdota que sucedió en Oaxaca, que le gustaba visitar el poeta, en febrero de 2007, al terminar un encuentro en el Teatro Macedonio Alcalá.
Una docena de personas se fueron a los portales del zócalo a discutir y a brindar por Pacheco. Éste, quien se dirigía a una cena de gala que le ofrecía el rector de la Universidad, se detuvo, “un momento nada más”, a saludar al grupo; reunión que se prolongó hasta la medianoche, donde se habló de todo y cualquier cosa.
“Sin concesiones, Pacheco nos expuso –recuerda Pech— que el individuo que más admiraba era Bobby Larios, ‘el único mexicano que consiguió padrotear a Niurka’”, según la expresión del mismo JEP.
Tanto el libro como el periódico cultural se presentaron en la XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
Por cierto, Niurka es la portada de la edición de marzo de Playboy.
 
 

 

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Sueños y realidades
José Luis Avendaño
El 14 de enero murió Juan Gelman, poeta argentino, exiliado en México desde hace 25 años, víctima de la oleada de dictaduras militares que asoló América Latina entre las décadas de los 60 y los 80 del siglo pasado. Particularmente, se recuerda el Plan Cóndor, que orquestó las políticas represivas de Argentina, Chile y Uruguay, a fin dedesaparecer –previa tortura— a miles de opositores de estas democracias de mercado, impuestas, a sangre y fuego, bajo el dogma neoliberal.
Instrumento y expresión del monopolio de la violencia, como facultad del Estado (desafiado, hoy, en algunos países, por el poder fáctico del crimen organizado), los ejércitos han servido más para reprimir a los pueblos que para salvar a la Patria de la amenaza extranjera (aunque ésta hace uso de la economía). Fue el caso de la guerra entre Argentina e Inglaterra –apoyada por Estados Unidos— por las islas Malvinas (Falkland, para los ingleses).
Sobre el Plan Cóndor, Eduardo Galeano lo cuenta así, en Los hijos de los días:
“Macarena Gelman fue una de las muchas víctimas del Plan Cóndor, que así se llamó el mercado común del terrorarticulado por las dictaduras militares sudamericanas.
“La madre de Macarena estaba embarazada de ella cuando los militares argentinos la enviaron al Uruguay. La dictadura uruguaya se hizo cargo del parto, mató a la madre y regaló la hija recién nacida a un jefe policial.
“Durante toda su infancia, Macarena durmió atormentada por una pesadilla inexplicable, que noche tras noche se repetía: la perseguían unos hombres armados hasta los dientes, y ella despertaba llorando.
“La pesadilla dejó de ser inexplicable cuando Macarena descubrió la verdadera historia de su vida. Y entonces supo que ella había soñado, allá en la infancia, los pánicos de la madre: su madre, que el vientre la estaba modelando mientras huía de la cacería militar y que por fin la atrapó y la envió a la muerte”.
Casi 20 años después, pudo el poeta saber de la existencia de la nieta arrebatada, que encarna el amor y la vida de su hijo y su nuera.
(JLAC)
EN CORTO
 
José Luis Avendaño C.
 
Entrega total
 
México ya no es de los mexicanos; pertenece –con nombres y apellidos— al capital extranjero. No sólo se trata del saqueo y explotación de recursos naturales  y humanos (hasta ladeshumanización), sino de que, gracias a los grandes medios, ya pensamos en inglés, en un lento pero seguro proceso de desnacionalización, que hoy vive uno de sus momentos más críticos.
 
El 1 de enero se cumplen 20 años de la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés), entre Canadá, Estados Unidos y México, el próximo 1 de enero de 2014, que no por nada coincide con la irrupción pública, cual presentación en sociedad, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ya vienen los estudios, análisis e informes del alcance del TLCAN.
 
Gracias al tratado, a México se le hizo recordar que geográficamente, y también económicamente, pertenecemos a América del Norte. Con tal operación, se nos cercenó y alejó un tanto de América Latina. Fue, como parte de la imposición de la doctrina neoliberal (diciembre de 1982), de la pretensión de Carlos Salinas de incrustarnos en la modernización, vía la apertura comercial y competitividad; en suma, de ser, como país, de las ligas mayores.
 
Nos adherimos al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) y dimos el brinco para ser integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), aunque en sus índices de Desarrollo Humano y Social, ocupamos los últimos lugares, en la cola. Por si hiciera falta, el Banco Mundial descubre que la tasa de pobreza es igual a la de dos décadas atrás (La Jornada, 18-12-2013).
 
Si hacemos un balance de los 20 años del TLCAN y de los 30 años del ciclo neoliberal (en total, seis sexenios, con el actual: Miguel de la Madrid (1982-1988), Carlos Salinas (1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-2000), del PRI; Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), del PAN, y hoy Enrique Peña Nieto (2012-2018), con un PRI restaurado, los resultados son magros en términos de desarrollo económico y social, que se refleja en una estructura altamente concentrada y desigual, no obstante que se pondere la estabilidad macroeconómica, pues lo que verdaderamente importa es la estabilidad social.
 
Por lo tanto, los beneficios se han concentrado en unas cuantas ramas y empresas, como lo testimonia el sector agrícola, para tan sólo 600 mil productores, dejando en la miseria a miles de familias campesinas, y donde se perdieron dos millones de empleos (La Jornada, 2-1-2014).
Empero, dice Jaime Serra Puche, principal negociador por México del TLCAN, éste no tuvo como objetivo disminuir la pobreza, sino aumentar las exportaciones (con el sello made in mexico) y las inversiones extranjeras en el país.
 
No se nos olvidan los efectos que el TLCAN ha tenido en Estados Unidos, en especial para los trabajadores. Lori Wallach, de Public Citizen’s Global Trade Watch, afirma que se perdieron miles de empleos, al mismo tiempo de las corporaciones estadunidenses se ubicaban en México, para aprovechar la política de bajos salarios, lo que obligó a miles de personas a migrar hacia el norte en busca de empleo Democracy Now (30-12-2013).
 
Cosas del TLCAN: flujos, de norte a sur, del capital, y del sur al norte, de la fuerza de trabajo, en unadialéctica de la explotación. En la memoria, la bandera de las barras y las estrellas ondeando, ese 15 de septiembre de 1857, en Palacio Nacional…
 
La presencia del EZLN tuvo efectos, sobre todo mediático, a fin de hacer visible un problema ancestral: el olvido de las comunidades indígenas, con lo que el proyecto modernizador se convirtió en una ilusión, porque lo que la exclusión ha prevalecido sobre la inclusión, que es el fundamento de cualquier democracia que se respete.
 
No en balde, la reaparición del subcomandante Marcos alude a la situación lastimosa del campo y a la escasa información de ella en los grandes medios:
 
“El despojo disfrazado de reforma constitucional no inició en este gobierno. Empezó a formalizarse con Carlos Salinas de Gortari y su reforma al artículo 27. El despojo agrario fue entonces cubierto por las mismas mentiras que ahora envuelven las mal llamadas reformas: ahora el campo mexicano está completamente destrozado, como si un paquete de bombas atómicas lo hubiera arrasado. Y pasa ya con el total de las reformas. La gasolina, la energía eléctrica, la educación, la justicia, todo será más caro, de peor calidad, más escaso.
“Antes de eso y aún antes de las actuales reformas, los pueblos originarios eran y son despojados de sus territorios, que lo son también de la Nación. El oro líquido moderno, el agua y no el petróleo, ha sido hurtado sin que eso llame la atención de los grandes medios” (La Jornada, 24-12-2013).
 
Resulta un mal chiste la declaración del PRI con motivo del Año Nuevo, de que los mexicanos “empezarán a sentir en los bolsillos” la transformación de México. ¿Sería redactada el 28 de diciembre, día de los inocentes?
 
Fred Magdoff publica en la edición de noviembre de 2013 de Monthly Review  un artículo sobre la acumulación por desposesión en el sector de la agricultura, que incluye tanto su producción como la tierra. Donde dice desposesión, léase despojo, saqueo.
 
En un apartado trata específicamente el tema de los acuerdos comerciales neoliberales, en los que se inscribe, precisamente, el TLCAN, como una forma del capital de forzar a las economías del sur a abrir sus economías para facilitar su explotación; principalmente, contra los pequeños productores del campo en países como México.
 
Con la apertura comercial, nos adherimos a la política, recomendada por los organismos financieros internacionales –FMI y Banco Mundial—, de importar alimentos, particularmente granos básicos, carnes y lácteos, y exportamos frutas, flores y hortalizas. Se decía que era más barato comprar los alimentos en el exterior (principalmente a Estados Unidos), que producirlos internamente.
 
Así lo corrobora la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), que afirma que, entre los perdedores del NAFTA (por sus siglas en inglés), se encuentran los pequeños productores del campo mexicano (La Jornada, 29-12-2013).
 
De esta manera, desmantelamos no sólo los mecanismos de estímulo a la producción interna, sino los de protección arancelaria, dejando a su suerte, a la del mercado, a miles de familias campesinas, que tuvieron que abandonar sus tierras y emigrar a las ciudades y más allá de las fronteras. Hoy, importamos más de la mitad de nuestra comida, en la peor de las dependencias: la alimentaria, con lo que hemos perdido soberanía.
 
Es lo que está en vías de sucederle al sector de la energía (petróleo, gas, electricidad y, no se nos olvide, el agua). Así, el capitalismo moderno no excluye formas primitivas de acumulación, que no son otra cosa que saqueo y explotación.
 
Esto, que es lo importante, se ve ensombrecido por lo urgente: la sobrevivencia misma, dada lacascada de aumentos de precios e impuestos, que hace particularmente empinada la presente cuesta de enero, febrero…
 
Sin visos de que se cambie de cambie la política económica, sino de que se profundice –así es la lectura de las (contra)reformas—, las cosas seguirán igual o peor.
 
Feliz 2014!)