LA EDUCACIÓN Y LA AUTOESTIMA DE LOS NIÑOS

Por: Alejandro Laborie Elías

Puebla, Pue.- En el marco del Festival Ciudad de las Ideas, que se lleva a cabo en la angelópolis, se realizó un debate sobre la educación y la autoestima de los niños, con la participación de destacados ponentes, quienes si bien externaron y expusieron puntos de vista generales que se pueden aplican en nuestro país, no se habló específicamente de la niñez mexicana ni de nuestro sistema educativo y entorno familiar. Se intituló CAMBIO DE CREENCIAS.

Los participantes fueron: Amy Chua (una de las 100 pensadores más influyentes en el ámbito de las leyes y la educación), Carl Honoré (embajador del Movimiento Slow, una vida más tranquila y sin prisas), Paul Rozín (psicólogo experto en los desagrados de la comida humana) , Rebecca Golldtein (especialista de las profundidades y orígenes de la filosofía griega), Roy Baumeister (psicólogo de las emociones) y Esther Wojcicki (revolucionaria de la educación y vicepresidente del portal libre Creative Commons). Fungió como moderador Andrés Roemer co-creador de La Ciudad de las Ideas.

Dado que se trata de ideas, a continuación se exponen algunas que se dijeron con relación al tema, unas a favor y otras en contra sobre el valor de la autoestima y su relación con la educación:

- La autoestima transforma a la persona y la ayuda a liberar su potencial creativo.
- La autoestima exagerada perjudica la formación de la persona.
- Se debe pensar Yo puedo hacerlo. dar al niño retos pequeños en los que pueda tener éxito, se sienten bien cuando los alcanzan y facultados para otras cosas.
- La autoestima puede ser un desastre para la educación de los infantes, no por fuerza les da seguridad interior, no se les debe engañar y hacerlos creer lo que no son, hay que darles metas a cumplir para que sean exitosos.
- El mundo real es duro (difícil), no importa que la persona tenga seguridad en sí mismo; la verdadera autoestima tiene que ganarse, no se tiene u obtiene porque a los pequeños se les diga que son excelentes.
-Es soñador pensar que la educación ha cambiado en los últimos cincuenta años. Cuando se alaba mucho al niño, éste no persevera, no enfrenta todos los retos, a la postre está condenado a fracasar.
-Es mejor que fracasen, vuelvan a intentar y tengan éxito.
-La autoestima no es igual que narcicismo, es lamentable que se haya puesto a aquella en un pedestal.
-La obsesión por la autoestima se está oponiendo para cambiar al mundo. Estamos devaluando lo que es el trabajo duro. No se debe engañar al niño sobre que el mundo es perfecto.
-La autoestima no es un ego desbocado. Se debe ir más allá del YO. Es contraproducente la autoestima exagerada. Lo que se debe hacer es motivar una actitud positiva, no hacer de la autoestima una industria.
-Los niños que piensan y sienten que el mundo gira a su alrededor a la larga se van a desilusionar.
-Los niños con alta autoestima se pueden frustrar cuando fracasan en algo.
-Se debe creer en uno mismo para cuestionar lo que se considera inamovible, es lo que han hecho los grandes filósofos, científicos y artistas, claro que la creatividad necesita de la autoestima.
-La autoestima consiste en un conocimiento profundo de que alguien es tan importante como cualquiera de los demás seres humanos; es el derecho a una vida plena y que puede contribuir al desarrollo del mundo.
-La autoestima es fe en uno mismo.
-Se debe descartar la idea de que se tiene que ser perfecto.
El sistema educativo está mal cuando importan más las calificaciones que el contenido.
-Los maestros y los padres deben partir de una educación diferenciada, esto es, cada uno es diferente con relación a los demás, es singular, por ello se deben evitar las recetas unitarias.
-Los niños con autoestima bien canalizada son los que tienen altas expectativas de vida, nos los que por ser alabados se vuelven ególatras.

Estas fueron algunos de los conceptos vertidos en el encuentro CAMBIO DE CREENCIAS, realizado en el tercer día de la séptima edición del Festival de las Ideas. Cada lector puede sacar sus propias conclusiones a partir de cada uno de los puntos expuestos por los expertos.

Noviembre 2014


Resumen

Tras señalar que los países más religiosos son también los menos saludables, Michael Shermer, teórico de la verdad y la mentira, al participar en La Ciudad de las Ideas donde analizó el papel de Dios en el panel A taste of the XXII Century, consideró que la creencia en Dios podrá continuar pero que la religiosidad caerá en desuso.

 

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Michael Shermer, teórico de la verdad y la mentira, destacó que los países más religiosos son también los menos saludables. Al participar en La Ciudad de las Ideas donde analizó el papel de Dios en el panel A taste of the XXII Century, el especialista, un escéptico encargado de derrumbar todas las creencias y falacias, señaló que Estados Unidos, a pesar de ser el país más religioso del mundo, sale por mucho de la escala en las tasas de fenómenos como homicidios, abortos y suicidios.

 

En La ciudad de las Ideas

Analizan el papel de Dios rumbo al siglo XXII

·        Michael Shermer consideró que la creencia en Dios podrá continuar pero que la religiosidad caerá en desuso

Puebla, Puebla.- El desuso de la religiosidad como un factor de control social y la aceptación plena de los matrimonios gays, serán algunas de las ideas que comenzarán a vislumbrarse dentro de los próximos años y en el siglo XXII serán temas comunes para todos, sostuvo Michael Shermer, teórico de la verdad y la mentira, durante su participación en el panel A taste of the XXII Century, en La Ciudad de las Ideas.

Este panel fue una idea del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, quien consideró que es necesario comenzar a analizar cómo será el mundo en el próximo siglo.

Como parte de este segmento, Sherman hizo notar que los países más religiosos son también los menos saludables. El especialista, un escéptico encargado de derrumbar todas las creencias y falacias, señaló que Estados Unidos, a pesar de ser el país más religioso del mundo, supera por mucho la escala en las tasas de fenómenos como homicidios, abortos y suicidios.

Aunque descartó que la religión sea la que provoca este tipo de conductas, ya que busca que la gente sea más moral, se preguntó por qué existe esta relación, ya que por ejemplo, los países del norte de Europa como Noruega, Suecia y Dinamarca, que tienen tasas de religiosidad muy bajas, son muy saludables en términos sociales.

Por ello, consideró que si bien la creencia en Dios podrá continuar rumbo al próximo siglo, la religiosidad caerá en desuso, ya que no se trata de una fuerza motriz.

Durante la séptima edición de La Ciudad de las Ideas, el festival que reúne a mentes brillantes de todo el mundo, el especialista recordó que todos queremos que el mundo sea un lugar mejor, para lo cual es necesario que a todo ser humano nacido se le trate con dignidad y equidad, una idea que data del siglo XVIII.

Más allá de que las personas religiosas sean buenas y ayuden a la gente, Michael Shermen destacó que se debe ayudar porque la gente lo merece y no porque una religión lo diga, ya que así las personas serán mejores.

Además, la ayuda se debe dar no con miras a una vida después de la muerte, sino para el momento actual, lo que permitirá que todos podamos cambiar al mundo “pasito a pasito”.

En este contexto, apuntó que por ejemplo los matrimonios gays serán aceptados en cinco o 10 años y en el futuro, la gente considerará que era algo impensable su prohibición, como ahora pasa cuando vemos la prohibición del derecho a beber alcohol en los años 30 del siglo pasado, pues uno se pregunta “qué estaba pensando esa gente”.